Un grupo de vecinos del departamento Zonda logró restaurar por segunda vez las grutas religiosas ubicadas en la cumbre de las Sierras Azules, luego de que el sitio de devoción fuera víctima de nuevos hechos de vandalismo. La iniciativa fue encabezada por José Campillay, quien junto a Luis Cortéz, José Herrera y el niño Juan Cortéz, de 11 años, asumieron de manera voluntaria el operativo de reparación.
La intervención requirió una compleja logística de montaña. Los cuatro pobladores debieron concretar un ascenso de casi cinco horas a caballo atravesando la Quebrada de Pereyra para trasladar bolsas de cemento, herramientas de mano, agua e insumos hasta los 1.700 metros sobre el nivel del mar.
Un historial de destrozos y repetición de ataques
El espacio religioso ha sufrido múltiples agresiones durante los últimos años. En ataques anteriores, la cruz principal instalada en el cerro fue arrojada al vacío hacia un precipicio, la totalidad de los santos resultaron destruidos y hasta se detectó el arranque de la puerta metálica que se había colocado para resguardar las hornacinas.
A pesar de las condiciones meteorológicas adversas registradas durante la travesía —que incluyeron neblina, bajas temperaturas y lluvias en la zona alta—, los voluntarios acamparon en la cumbre para completar las obras. Durante el despliegue repararon la estructura de la gruta principal, fijaron nuevamente la cruz de acceso y entronizaron imágenes de la Virgen del Valle de Catamarca, la Virgen de Luján y el Santo Cura Brochero.
Compromiso de la comunidad local
Desde el grupo de vecinos remarcaron que el operativo se financió y ejecutó de forma totalmente comunitaria, motivado por la devoción popular y el valor simbólico que representa la cumbre para los fieles de la zona.
Ante la posibilidad de que se repitan actos de intolerancia o vandalismo en la cima de las Sierras Azules, los organizadores reafirmaron su postura de custodia sobre el predio y ratificaron su compromiso de subir a reparar el altar cuantas veces resulte necesario para preservar el patrimonio religioso del departamento.