La Policía de San Juan profundizó los operativos de seguridad vehicular en el territorio provincial para neutralizar la realización de picadas clandestinas y dispersar las concentraciones masivas de motociclistas. Según balances de la Unidad de Tránsito, la aplicación de un esquema de prevención activa permitió incrementar el número de vehículos secuestrados, contabilizándose 1.500 unidades radiadas más de la vía pública en comparación con el mismo período de 2025.
El cambio de enfoque responde a la complejidad operativa que implica sorprender a los infractores en pleno desarrollo de las carreras de velocidad.
Cambio de estrategia frente a las maniobras de dispersión
El comisario Ricardo Díaz, jefe de la Unidad de Tránsito, detalló que detectar las competencias en el momento exacto resulta sumamente complejo debido a las alertas previas que manejan los conductores. Ante la proximidad de los patrulleros, los participantes tienden a disolverse de manera inmediata hacia distintas direcciones.
Por esta razón, las patrullas reorientaron sus acciones para abordar de forma directa los lugares de emplazamiento y concentración previa, interviniendo sobre los grupos antes de que inicien las pruebas de velocidad.
Foco en las infracciones de mayor severidad
El ajuste metodológico se refleja en la evolución de los guarismos de control. En 2024 se registraron 20.400 actas de infracción en San Juan, cifra que se elevó a 26.700 durante todo 2025. En tanto, durante la primera mitad del presente año, el organismo ya superó la barrera de las 13.000 multas confeccionadas.
Sin embargo, las autoridades hicieron hincapié en que la prioridad actual no radica únicamente en el volumen de actas, sino en la sanción de las faltas que acarrean consecuencias fatales, como la ausencia del casco obligatorio, causal directa de la radiación inmediata de la motocicleta.
Coordinación por redes y mutación de escenarios
Uno de los principales retos que enfrenta el personal policial es la movilidad constante de los grupos. Los sectores elegidos suelen ser arterias de extensa traza que permiten desplegar velocidad.
Asimismo, los participantes emplean grupos cerrados de mensajería instantánea y redes sociales para modificar los puntos de encuentro en tiempo real, lo que exige un monitoreo dinámico por parte de las unidades de patrullaje para bloquear los accesos a estas zonas.

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