RECURSOS HÍDRICOS Y MONITOREO AMBIENTAL

Con el antecedente de 2005, la Provincia vigila el comportamiento de los cauces cordilleranos

El Departamento de Hidráulica mantiene vigilancia sobre los embalses naturales en la Cordillera de los Andes tras las intensas nevadas. Buscan prevenir eventuales colapsos de agua que impacten en los cauces de los ríos.

La abultada acumulación de nieve registrada en la Cordillera de los Andes durante la temporada invernal encendió los sistemas de vigilancia de los organismos provinciales. El foco principal de los técnicos y geólogos está puesto en el comportamiento de las lagunas naturales de alta montaña, ante la posibilidad de que el proceso de deshielo o la presión del agua generen rupturas que derramen de forma abrupta grandes caudales hacia las cuencas de la provincia.

El director de Hidráulica, José María Ginestar, confirmó que el seguimiento combina inspecciones periódicas en el terreno, mediciones técnicas e información aportada por baqueanos y empresas mineras radicadas en la zona. La preocupación central radica en evitar situaciones de colapso natural, con el antecedente directo de lo sucedido en 2005 con la laguna Los Erizos en Calingasta, cuando la liberación repentina de millones de metros cúbicos provocó crecidas destructivas, evacuaciones y daños materiales en obras viales e infraestructura del dique Caracoles.

Proyecciones del derrame y comportamiento de los caudales

Pese a la importante masa nival presente en las alturas, las estimaciones técnicas actuales no prevén un escenario desbordado, sino un incremento moderado en el volumen de agua que descenderá por los ríos.

  • Cálculo de caudal: Las mediciones proyectan un aumento en los derrames cercano al 130%, descartando por el momento incrementos extremos que alcancen el 200%.
  • Ritmo ideal de escurrimiento: Las autoridades apuntan a un crecimiento progresivo del caudal (entre 100 y 150 metros cúbicos por segundo) para administrar los embalses con mayor previsibilidad.
  • Incidencia del clima: El organismo advirtió que la principal variable de riesgo a corto plazo podría provenir de precipitaciones estivales e inestabilidad en alta montaña más que del propio deshielo.

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