La crisis del sector comercial en San Juan registró un nuevo pico de tensión tras la pérdida acumulada de aproximadamente 150 puestos de trabajo en lo que va de 2026. La cifra, informada por el Sindicato Empleados de Comercio (SEC) de la provincia, engloba despidos directos, cierres de sucursales históricas y acuerdos de retiros voluntarios forzados por el retroceso persistente de las ventas minoristas.
La alarma gremial se encendió tras el cese total de operaciones en la sucursal que el mayorista Cabral poseía en el departamento Capital, medida que dejó cesantes a 18 empleados entre personal de maestranza, cajeros y repositores. Según las autoridades sindicales, la firma justificó de forma verbal una presunta crisis económica amparada en el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo para intentar abonar solo la mitad de las indemnizaciones, sin reubicar al personal perjudicado.
Cierres, reestructuraciones y el impacto en las cadenas minoristas
El caso del mayorista Cabral no representa un hecho aislado, sino que se suma a un patrón de achicamiento que abarca desde pequeños comercios hasta grandes hipermercados y firmas nacionales. Entre las reestructuraciones recientes, la cadena de supermercados Vea finalizó las operaciones de una de sus dependencias registrando 12 cesantías sin reubicación laboral, mientras que marcas del rubro calzado e indumentaria optaron por clausurar locales en el microcentro capitalino y trasladar a sus trabajadores a otras sedes para optimizar costos.
Desde la representación sindical explicaron que el comportamiento del empleo mercantil mostró transformaciones paulatinas en los últimos tres años: mientras en 2024 predominaron las desvinculaciones directas y en 2025 los acuerdos de retiro voluntario, en 2026 ambas modalidades operan en niveles equivalentes, afectando con mayor dureza a la comercialización de alimentos e insumos de primera necesidad.
Salarios rezagados y pérdida del poder de compra
La conducción del SEC trazó un diagnóstico severo sobre la pérdida del poder adquisitivo de los empleados de comercio en relación con la canasta básica. Con ingresos medios que rondan los $1.300.000 mensuales, el salario de la actividad se ubica sensiblemente por debajo de los umbrales estadísticos necesarios para evitar la línea de pobreza familiar.
Desde la entidad laboral concluyeron que el empobrecimiento relativo del sector asalariado retroalimenta la recesión del mercado interno local, generando un círculo vicioso que contrae la demanda en los mostradores y compromete la viabilidad operativa de los locales de la provincia.

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