El sector comercial de San Juan encendió las alarmas frente al sostenido incremento de las tarifas eléctricas y su incidencia en la estructura de costos de los negocios locales. Desde la Cámara de Comerciantes advirtieron que los montos de las facturas de luz han comenzado a ser superiores a lo que se abona por el canon de alquiler en diversos locales, un fenómeno atípico que se registra incluso en meses donde el uso de energía suele ser bajo.
Hermes Rodríguez, referente de la entidad mercantil, graficó la gravedad de la situación al señalar la distorsión que genera este gasto sobre la rentabilidad del sector. Para los comerciantes, que el servicio de energía sobrepase al alquiler en una época de demanda moderada anticipa un escenario crítico para la supervivencia operativa de las pequeñas y medianas empresas a corto plazo.
Temor por el salto del consumo en el verano
La principal inquietud de la entidad radica en lo que sucederá en las próximas semanas con la llegada de las altas temperaturas, momento en que el uso de acondicionadores de aire y sistemas de refrigeración eleva sensiblemente los kilovatios consumidos. De mantenerse los cuadros tarifarios actuales, el incremento estacional en la demanda disparará aún más los montos finales de las boletas.
Esta presión sobre los costos fijos absorbe recursos destinados a cubrir otros compromisos clave, como la liquidación de haberes, la compra de mercadería, el pago de impuestos y el propio arrendamiento del inmueble, dejando un margen de maniobra financiero sumamente estrecho.
Incertidumbre sobre la continuidad de las Pymes
La advertencia institucional funciona como un diagnóstico temprano sobre la fragilidad que atraviesa el comercio minorista sanjuanino. La evolución de la facturación eléctrica durante el período estival será la variable determinante para evaluar si las empresas Pymes logran amortiguar el impacto o si el esquema tarifario termina forzando el cierre de establecimientos en la provincia.