17 de octubre y un partido a base de ¿LEALES?

La lealtad es un término que políticamente tiende a polemizar. Hoy día los dedos en V se levantaron temprano para conmemorar el 17 de octubre de 1945, día que Perón sin querer queriendo derramó carisma en la Plaza de Mayo, delante de decenas de miles de trabajadores indignados.


A aquel día lo posicionó el aparato de comunicación del Gobierno a lo largo del tiempo como “el Día de la Lealtad Peronista”, en conveniencia del personalismo de Perón, dado que primero se lo llamó el Día del Pueblo.  No había pasado mucho tiempo desde la asunción del ex Secretario de Trabajo, y no podía apresurarse, pero verdaderamente no tenía intenciones de compartir las vanaglorias de aquel 17 de octubre con los sindicatos. Primer indicio de lo que para Perón significaba la lealtad. ¿Leales a qué?

Juan Domingo Perón marchaba preso a la Isla Martín García y el pueblo trabajador corría furioso por las calles para reclamar mejoras laborales y oficializar el paro de actividades. Las circunstancias quisieron que Perón fuera aclamado, y en menos de media hora se diera cuenta de sus grandes cualidades para enamorar a la masa obrera, desde el balcón de la Casa Rosada. Quizás esa masa fue la “culpable”  de que la lealtad fuera un camino de ida, en el que el personalismo se convirtió hasta hoy en la cualidad máxima de cualquier malformación peronista.

 

lealtad

 

La primera definición de lealtad de la RAE, cita “la lealtad de un animal con su amo”, entre otra serie de ejemplos. Luego, “sentimiento de respeto y fidelidad a los propios principios morales, a los compromisos establecidos o hacia alguien”. La palabra lealtad, en ningún momento deja de relacionarse con una jerarquía marcada en las relaciones. El rey, el amo, un “alguien” sobrevalorado, son los focos de lealtad. De hecho, la RAE recuerda a los Señores Feudales y su obediencia fiel a los reyes.

Desde su nacimiento hasta el día de hoy, la preponderancia personalista del peronismo ha logrado que se confunda con autoritarismo y hasta abuso de atribuciones sobre lo establecido por la Constitución en un Estado democrático. Perón o muerte, Perón ante todo. No es inocente.

Por décadas aquel Gobierno mantuvo los medios de comunicación en su poder y logró impartir, imponer mejor dicho, su doctrina peronista al pueblo. La lealtad estuvo y estará entre las primeras bases: ese fervor de defender a ciegas  lo que proviene del líder y su régimen, sin cuestionar.

Luego, las internas, los falsos peronistas, los de derecha, los de izquierda, los ortodoxos, los progresistas, y una gran cantidad más de variables. A medida que pasa el tiempo son más los partidos “peronistas” que pelean por la lealtad hacia Juan Domingo.

Plotkin, aseguraba que “la celebración del 17 de octubre de 1947 se asemejó a la celebración oficial de una fecha patria. En la tarde del 17, Perón recibió solemnemente el saludo de autoridades civiles y militares.(…) La “oficialización” del 17 de Octubre iba a tener dos consecuencias: por un lado, serviría para universalizar su significación. Ya no se trataba de una celebración peronista, sino de una fiesta del Estado (…) En segundo lugar serviría también para domesticar y unificar el sentido de la festividad.”

Más allá de la gestión, técnicamente hablando, el peronismo fue, es y será lealtad. Puede ser muy malo llevado al límite, puede ser muy bueno para ciertos fundamentalistas, como sea, es la cualidad que refleja la esencia de esta idiosincrasia. Un discurso emocional, seguro, transgresor, unificador, a masas, y siempre proveniente de líderes carismáticos. Por atrás, los tejes siempre se rodearon de lo turbio y lo corrupto. Pero la fachada, impecable.

El Día de la Lealtad Peronista no es para pocos, sino que merece un análisis profundo de las conductas políticas argentinas, que más que conductas, son impulsos.

“Dejo, pues, el honroso y sagrado uniforme que me entrego la Patria, para vestir la casaca del civil y mezclarme con esa masa sufriente y sudorosa que elabora en el trabajo la grandeza del país. Con esto doy mi abrazo final a esa institución que es el puntal de la Patria: el Ejército. Y doy también el primer abrazo a esta masa inmensa que representa la síntesis de un sentimiento que había muerto en la Republica: la verdadera civilidad del pueblo argentino”.

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