El feriado del 2 de abril dejó en evidencia una falta de coordinación dentro del sector comercial sanjuanino. A pesar de que una amplia mayoría de los locales decidió abrir sus puertas, el movimiento de clientes no acompañó en la misma proporción.
Según datos de Comerciantes Unidos, cerca del 80% de los negocios del microcentro optó por trabajar. La decisión respondió a la necesidad de sostener la actividad en un contexto económico complejo, donde cada jornada de ventas resulta significativa para el sector.
Sin embargo, el flujo de consumidores fue menor al esperado. Marcelo Quiroga, referente del espacio, explicó que la afluencia se mantuvo en niveles moderados, lo que impactó directamente en el volumen de ventas.
Uno de los factores que incidió en este escenario fue la desinformación previa. La coexistencia de mensajes contrapuestos entre distintas entidades generó confusión entre los clientes, muchos de los cuales desconocían que los comercios estaban abiertos.
El contraste entre la decisión de abrir y la baja circulación dejó un diagnóstico claro. La falta de una comunicación unificada debilitó el potencial de una jornada que, en términos operativos, contó con una alta adhesión.
Desde el sector advierten que el desafío hacia adelante pasa por ordenar la información institucional. La coordinación aparece como un elemento central para que el esfuerzo comercial se traduzca en resultados concretos.
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